martes, marzo 25, 2008

Compañeros A la Calle!!


Marzo del 2008, Chile: la burguesía pide las
cabezas de dos ex-prisioneros políticos
acusados de matar a un policía.
Hace unos días la policía argentina capturó a Marcelo y a
Freddy, dos de los ex prisioneros políticos inculpados en
el llamado “caso moyano” (policía asesinado durante un
asalto en octubre, en el centro de Santiago). En Chile los
banqueros y sus representantes políticos, los alguaciles y
leguleyos claman por su extradición. Se creen protagonistas
de una película de acción donde ellos son los buenos,
y creen hablar en nombre de todo el mundo cuando piden
las cabezas de los convictos. En esto como en todo lo demás,
los poderosos demuestran ser una tropa de imbéciles.
Fingen no saber que si la gente común guarda silencio
no es porque les crea ni los apoye, sino porque los desprecia.
En todos los tiempos los oprimidos han amado a los
forajidos y han repudiado a los guardianes de la Ley, y esto
siempre ha sido así por la misma razón: los delincuentes,
los fuera de la ley, son lo que toda persona en su sano
juicio quisiera y debiera ser. Si hoy día nuestros enemigos
pueden montar un espectáculo con la persecución de
Marcelo y Freddy, es sólo porque no hay hordas de hambrientos
saqueando e incendiando los bancos y supermercados.
Pero esto no significa que siempre vaya a ser así.
Quieren presentar a nuestros compañeros como criminales
desalmados, sin saber que en el corazón de cada proletario
anida un secreto deseo de ser como ellos, de librarse
aunque sea trágicamente de esta miserable sub-existencia
de esclavos. Quieren amedrentarnos con castigos
ejemplares, pero sólo conseguirán convencernos más de
que a los ajusticiadores del “cabo moyano” no hay nada
que reprocharles. Sólo se puede reprochar a la situación
en general, que no le permita a las masas de explotados
prenderle fuego a los bancos y regar las calles con la sangre
de todos los cabos moyanos que estén dispuestos a
defender los intereseses de los ricos.
Pero veamos cómo está la situación en general.
En Chile cada vez más explotados se están quedando sin
las migajas que quizás disfrutaron en los años de “prosperidad”,
y ahora en cambio están cayendo a toda prisa por la
pendiente de la precariedad económica y social. Por eso al
proletariado le cuesta cada vez más tomarse en serio este
régimen, y le resulta cada día más fácil cagarse en la Ley y
el Orden de los poderosos. Por su lado los burgueses y
sus funcionarios - como toda bestia carroñera y voraz - han
desarrollado un agudo olfato para los signos de crisis que
enturbian el ambiente. Así, hace algunas semanas uno de
los alguaciles de turno, un tal Harboe, se vanaglorió en la
prensa diciendo con aire victorioso que “en Chile tenemos
más de 42 mil presos, y esta cifra está creciendo a un ocho
por ciento anual”. Con esto quería dejar muy en claro que la
pandilla gobernante ya tiene su propia “Solución Final” y
está decidida a aplicarla sin titubeos. El problema es que
el Tratamiento Penal para los proletarios díscolos, aunque
en sí es terrorífico, tiende a volverse rutinario, uno termina
por acostumbrarse a él, y así pierde su eficacia para disuadir
por el miedo. Ya se sabe: cada día más ciudadanos se
convierten en delincuentes…
Por esto es que cada cierto tiempo el show democrático
necesita refrescarse con alguna puesta en escena
que le recuerde a todos “quién manda aquí”. Es el momento
para que la bestia sanguinaria muestre otra de sus cualidades:
su facilidad para saltar sobre la presa viva y morder
directamente sobre la yugular. Esta vez para los directores
de escena la situación estaba bien definida. Uno: en
los noticiarios abundaban las informaciones sobre policías
implicados en estafas, asesinatos a sangre fría, asaltos
a bancos, etc. Dos: un cierto número de ex – prisioneros
políticos, provenientes del FPMR, del MJL y del colectivo
Kamina Libre, se negaban a “reinsertarse” en esta normalidad
de explotación y mentiras, pese al hostigamiento constante contra ellos.

El asalto a un banco donde el famoso
“cabo moyano” terminó desangrado sobre la vereda, le vino
como anillo al dedo a los jefes de la seguridad. Aprovecharon
a su “policía mártir” para hacer olvidar a los espectadores
quiénes son realmente los pacos; y a continuación se
lanzaron tras la pista de Marcelo, Freddy y sus amigos, los
sospechosos perfectos: ex–presos que han sido tratados
por la prensa como verdaderas encarnaciones del mal.
Y eso es lo que son, para decirlo en términos que
todo el mundo entienda: encarnaciones del mal por venir
para la burguesía, que será el bien para los humillados de
siempre. Adelantados a su tiempo, pioneros de la violencia
de clase que hará morder el polvo a la legalidad capitalista,
y que no vacilará en deshacerse a balazos de todo aquel
que pretenda impedirlo.
Puede que nuestros compañeros actualmente
procesados en Argentina hayan matado al moyano ese, y
puede que no. ¿Qué importa? Ellos pertenecen sin ninguna
duda al movimiento de subversión que quiere destruir la
sociedad capitalista, y por eso cualquier intento por recuperar
las riquezas arrebatadas a nuestra clase, todo ataque
contra las fuerzas del orden hecho por proletarios en lucha
por sobrevivir, les pertenece a ellos y a nosotros por igual.
Quizás nuestros enemigos logren aprisionar los
cuerpos de nuestros compañeros, pero con eso sólo le estarán
echando más combustible al movimiento que, tarde o
temprano, va a derribar los muros de todas las prisiones y a
enterrar bajo sus escombros a todos sus dueños.
Fuerza, compañeros, su ejemplo
está avivando las llamas de la subversión.
¡La solidaridad combativa ya se siente,
y seguirá haciendo temblar a los esbirros!
¡Compañeros, ustedes jamás estarán solos!
¡La lucha suma y sigue!
Comunicado
A los pueblos que habitan Chile, Argentina y el mundo.
A todos los que luchan por la libertad, felicidad y dignidad de los pobres.
Marcelo Villarroel Sepúlveda y Freddy Fuentevilla Saa actualmente recluidos en Junín de Los Andes y David Cid Aedo recluido en Zapala, todos en la provincia de Neuquén, patagonia argentina, comunicamos:
1.- Marcelo y Freddy llegamos a territorio argentino el jueves 13 de marzo y después de encontrarnos con David, arribamos a la ciudad de San Martín de Los Andes el viernes 14 del presente en horas de la tarde. En el transcurso de la noche nos dirigimos a un pub restorant con la idea de alimentarnos y tomar algo para reponernos. Al intentar ingresar, la guardia de este lugar al escuchar nuestro acento chileno, nos profirió insultos claramente xenófobos, que nos invitaban a dejar el lugar. Al momento de darnos vueltas e intentar marcharnos fuimos agredidos por la espalda por casi 10 individuos, que después supimos era personal militar de civil, y al instante reducidios por personal policial local que se encontraba en el lugar. Fuimos trasladados a la 23 comisaría de la Policía Provincial donde nuevamente se nos agredió insistentemente durante la noche.
En ningún momento esgrimimos armamento frente a alguien, nunca amenazamos a nadie, pues no tuvimos tiempo de reaccionar y menos andábamos bajo la influencia del alcohol. Es más en la comisaría exigimos que se nos practicara un examen toxicológico o alcoholemia y sólo se nos respondió con golpes y más golpes. Hoy todo esto es materia de investigación por parte de la justicia provincial argentina.
2.- El motivo esencial por el cual nos trasladamos a territorio argentino fue y sigue siendo, salvaguardar nuestras vidas puesto que nuestro real delito es ser reconocidos luchadores sociales, combatientes populares y miristas.
Desde noviembre recién pasado se nos acusa de haber participado en el asalto a un banco y en un posterior enfrentamiento con Carabineros, resultando uno herido y otro muerto.
Hemos sido condenados a muerte por el general director de dicha institución, Gral Bernales, con la anuencia y complicidad del poder político y los medios de información. Se han dicho y publicado infinidad de farsas y mentiras flagrantes, constituyendo quizás unos de los montajes mediático policiales más descarados de los últimos años. La finalidad: reprimir con un ejemplo drástico la protesta social y rebeldía popular que crece imparable por diferentes y bastos lugares de chile.
3.- En estos días de encierro hemos recibido el amor, cariño y compromiso de mucha gente sin fronteras, nuestra historia de lucha habla pos sí solas: represión en dictadura, cárcel y tortura a nuestras familias, prisión política en democracia, hermanos, hermanos, compañeros caídos, hasta hoy perseguidos..., Nada de los que ha dicho y dice el Estado, sus policías y su prensa servil tiene el respeto de los que luchan... puesto que nuestros sueños no caben en sus cárceles.

miércoles, marzo 19, 2008

LA NOTA ROJA

Declaracion Pública en apoyo a los compañeros perseguidos por el estado chileno


COMPAÑER@S:

El sábado 15 de marzo de 2008 fueron detenidos tres de nuestros compañeros en Argentina por el presunto asalto y homicidio del Cabo Moyano. Este hecho se ha convertido en tema nacional con un despliegue comunicacional y judicial que los condena y sentencia antes de pasar por sus alabados y “autónomos” tribunales de justicia. Ellos son Marcelo Villarroel, Freddy Fuentevilla, Juan Aliste y Carlos Gutiérrez, 3 de ellos son ex Presos Políticos de esta seudo-democracia quienes permanecieron más de 12 años encerrados por su militancia revolucionaria. Hoy día sus convicciones siguen siendo las mismas, eso lo sabemos. En nuestra memoria están presentes Alex Lemún, Claudia López, Daniel Menco, Matías Catrileo, Norma Vergara, Los Hermanos Vergara, Ariel Antonioletti, Pablo Muñoz Moya y muchos otros y otras. Hoy nuestr@s compañeros no cuentan con ningún tipo de garantías judiciales y por eso tememos por sus vidas dado que las máximas autoridades representantes de las distintas instituciones del estado chileno ya los han condenado, incluidos Bachelet, Bernales, Harboe y toda esa putrefacta clase política burguesa. La ofensiva de intoxicación comunicacional se hace presente en todos los medios al servicio del fascismo concertacionista, ¡desconfiemos de ellos, denunciémoslos y combatámoslos!, la versión de la realidad que nos muestran es falsa y mentirosa.

EL APOYO Y COMPROMISO ES FUNDAMENTAL PARA DESTRUIR LA MAQUINA JUDICIAL Y COMUNICACIONAL DE ESTE CAPITALISMO QUE DEFIENDE A RICOS Y PODEROSOS Y CONDENA Y MATA AL PUEBLO CONCIENTE.

El llamado es URGENTE, NECESITAMOS LA SOLIDARIDAD DE TODXS PARA MULTIPLICAR LAS REDES DE APOYO EN CHILE Y ARGENTINA Con el objetivo impedir la extradición ya que eso significa encierro y castigo permanente para nuestros compañeros.

Familiares y Amigos de Marcelo Villarroel Sepúlveda, Freddy Fuentevilla Saa, David Cid Aedo.

¡¡ MIENTRAS EXISTA MISERIA HABRÁ REBELIÓN !!

¡¡ POR UN 29 DE MARZO COMBATIVO: MOVILIZACIÓN PERMANENTE !!

Lunes 17 de Marzo de 2008

viernes, febrero 01, 2008

EL DERECHO AL OCIO Y A LA EXPROPIACION INDIVIDUAL




"El Derecho al Ocio y a la Expropiación Individual" de Severino Di Giovanni




(texto publicado en el número 8 -mayo 2007- de la edición en papel de la revista Rojoscuro)








SOBRE SEVERINO DI GIOVANNI


En 1933 los sectores anarquistas revolucionarios de Montevideo publicaban, a través de la revista "Afirmación" (1), un potente texto de un compañero que firmaba como Briand. El escrito ( titulado "El derecho al ocio y a la expopiación individual" ) reivindicaba la expropiación como un medio legítimo de lucha de la clase obrera. El original había sido escrito en italiano y publicado en Nueva York por la revista "L’Aldunata dei Refrattari", una de las revistas anarquistas insurreccionales más importantes de aquel entonces, que difundía algunas de las posiciones más claras y combativas del proletariado.

Miguel Ramos, editor de "Afirmación", había tenido que exiliarse de Argentina luego del golpe de estado del general Uriburu en septiembre de 1930. Ramos fue uno de los grandes defensores de la expropiación y de la lucha armada.

Briand era el seudónimo que utilizó Severino di Giovanni para firmar el artículo. Definido como un "agitador italiano que profesaba un anarquismo antiorganizativo y violento" por la prensa, Severino era uno de los representantes más activos de las ideas anarquistas expropiadoras en la zona del Río de la Plata. Nacido en Italia, Severino se había exiliado en 1923 tras del ascenso de Mussolini al poder. Era un individualista que formaba grupos con anarquistas de acción, es decir no se trataba de alguien contrario a la organización en si misma, sino que se oponía a un tipo de orgánica. También se enfrentó a la publicación anarquista "La Protesta", contraria a la violencia armada y a favor del trabajo de propaganda y la acción sindical legal. Las diferencias llegaron a tal punto que años más tarde Di Giovanni (o algún compañero de su entorno) ajustició a Emilio López Arango en 1929, director del diario "La Protesta", periódico cuyos cabecillas -Arango y Diego Abad de Santillán- se habían ensañado en una campaña de calumnias contra los anarquistas revolucionarios. El gobierno de Uriburu le aplicó a Severino la ley marcial, tras arrestarlo luego de una serie de acciones directas contra la dictadura burguesa en uniforme militar, y lo fusiló en la Penitenciaria Nacional, junto al compañero Paulino Scarfó en 1931. El Estado de Argentina se vengó así de estos dos revolucionarios, los cuales no se doblegaron ni en los momentos finales frente al pelotón de fusilamiento.

Por qué publicar hoy a Severino Di Giovanni

Las primeras décadas del siglo XX estuvieron marcadas en el mundo por una gran agitación social, producto de cambios estructurales, guerras imperialistas y de la consolidación de una clase proletaria cada vez más fuerte y que desarrollaba a vasta escala su asociacionismo. Entonces la revolución social era un proyecto tangible y urgente (2). Las discusiones se centraban en las formas de acción del proletariado y en cómo se desencadenaría el proceso revolucionario. Años muy marcados por las ideas anarquistas.

La corriente anarquista comportó diferentes tendencias. Algunas de ellas fueron las de los anarcosindicalistas, anarquistas expropiadores, anarquistas pro-bolcheviques, pacifistas, educacionistas entre otros. Las diferencias llegaban a ser abismales entre estos grupos y sus disputas solían ser violentas. Un ejemplo de esto fue el ajusticiamiento de López Arango, adjudicado a Severino. Y muy esclarecedores fueron los atentados de "La Protesta" contra el periódico "Pampa Libre" ( con muertos y heridos ), pues "La Protesta" siempre se opuso a los vengadores y expropiadores y a las formas de lucha radicales. Como siempre, los pacifistas nunca han tenido problemas con usar la violencia contra los sectores díscolos y contra los revolucionarios.

Pero más allá de estas divergencias internas, que expresan una profunda diferencia de clase dentro del propio movimiento anarquista, Severino fue uno de los revolucionarios más importantes de la época. Según un compañero « la discusión sobre la expropiación siempre fue planteada dentro del movimiento proletario y, en particular, entre los autodenominados anarquistas. Lo importante de este texto es la claridad con la que se denuncia el mito del trabajo y se reivindica el accionar de los expropiadores (….) El autor de nuestro texto nunca condena la expropiación, ni tampoco la expropiación individual, sino que la reivindica abiertamente, denunciando a todos aquellos que decían que hay que esperar que las masas se rebelen, y hasta entonces agachar el lomo. E incluso está de acuerdo con la expropiación per se (…), aunque considera que en estos casos no se puede pedir la solidaridad del movimiento anarquista en general. Y ello se dice porque los Abad de Santillán y compañía acusaban a los expropiadores de vivir de esos fondos y de pasárselos a presos, para los cuales no se habían recaudado (3). Todo esto para decir que el problema de la expropiación siempre ha sido una discusión clave dentro del movimiento proletario». Efectivamente, las ideas de Di Giovanni resultan aún más interesantes si consideramos que se trataba de una época que vivía también una constante apología del trabajo, idea defendida tanto por los gobiernos nacionalistas, populistas, como por el estalinismo; los cuales no sólo cantaban las supuestas glorias del trabajo, sino que sancionaban su obligatoriedad con el terrorismo de estado. Son los años de inicio del nazismo y también de los Frentes Populares.

La práctica de Severino se puede sintetizar en los siguientes planteamientos: Discurso contra el trabajo asalariado y el Estado; a favor de la expropiación; internacionalista; que hace referencia constante al proletariado y no sólo a los individuos; fuerte discurso anti URSS y anti bolchevique; y que tuvo la lucidez de ser crítico y de estar en contra de los "anarquistas" moderados, los que al final son sólo una sección más de la socialdemocracia (4). Además defendía la idea de un paso inmediato al comunismo, y a favor de la lucha armada y de acciones individuales contra el Estado (sabotajes, liberación de presos por la fuerza, piquetes de huelga, etcétera).

Para Severino ya habían sectores revolucionarios que estaban listos para actuar, mientras otros grupos sustentaban que había que seguir acumulando fuerzas y esperando que se dieran las condiciones para la revolución. Di Giovanni criticaba abiertamente la idea de que la lucha más violenta sólo podía iniciarse una vez desencadena la revolución, momento en el que el conjunto de la clase proletaria está lista para lanzar la insurrección armada.

Según él la revolución es un acto colectivo, pero es un proceso que requiere de un cambio cultural de largo plazo, que trasciende la vida de un hombre; por eso afirmaba que «no tenemos más que una vida y ésta se precipita hacia su fin con la rapidez del relámpago. La existencia del hombre con relación al tiempo no es verdaderamente más que un instante fugaz. Si se nos esfuma este instante, si no sabemos extraerle el jugo que en forma de alegria nos puede dar, nuestra existencia es vana y desperidiciamos una vida de cuya pérdida no nos resarcirá la humanidad. Por lo tanto, es hoy cuando debemos vivir, no mañana. Es hoy cuando tenemos derecho a nuestra parte de placeres, y lo que hoy perdemos el mañana no nos lo puede restituir : está definitivamente perdido. Por eso es que hoy queremos gozar nuestra parte de bienes, es que hoy deseamos ser felices (….) No hay, por lo tanto, felicidad posible para el trabajador que durante toda su vida está ocupado en resolver el terrible problema del hambre »

Severino y el grupo dentro del que estaba organizado fue un polo de agrupación de revolucionarios con una verdadera práctica internacionalista. Desde la composición del grupo (militantes de Italia, Argentina, Chile y Uruguay) hasta los contactos que mantuvieron con revistas de Nueva York, Francia y con los anarquistas de Montevideo dan prueba de esa práctica internacionalista que desarrolló el colectivo del « perturbador » italiano. Sin etiquetarse bajo ningún nombre, esta fracción del proletariado editó varios periódicos revolucionarios como Anarchia y Cúlmine, además de la labor editorial de algunos libros desarrollada por el propio Severino.

Dentro de los varios grupos llamados obreros autónomos de esos años en la zona del Río de la Plata, que reivindicaban la lucha frontal, la acción directa, quizás Severino fue uno de los exponentes más espectaculares. Sus acciones y su discurso tuvieron mucha repercusión en otros grupos, y causó particularmente mucha simpatía entre los insurreccionalistas de Nueva York, nucleados en el ya nombrado periódico "L’Aldunata dei Refrattari", quienes le dedicaron un emotivo número a los compañeros Severino y Paulino Scarfó tras sus fusilamientos.




La supuesta novedad del insurreccionalismo y la autonomía

La práctica de Severino, Miguel Arcángel Roscigna (5) y de otros revolucionarios de la época, incluyendo a algunos más antiguos como los mártires de Chicago demuestran que el insurreccionalismo es una tendencia histórica dentro del anarquismo y no una novedad de la recién pasada década de los noventa. Muchos compañeros están convencidos de que el insurreccionalismo es una corriente recién salida de Italia y España… Y la presentan como una moda novedosa contra las « viejas » teorías del movimiento revolucionario. En el afán de producir nuevas mercancías y modas más frescas, algunos llegan a negar la continuidad histórica de la lucha de nuestra clase, cuestión que niega a la clase misma. Afirmaciones nefastas que por supuesto nunca han hecho los compañeros que luchan contra el Estado y el capital, muchos de los cuales están hoy en las cárceles de las democracias europeas (Italia, Grecia, España, Francia). Y siempre los compañeros más claros dentro del proletariado han sabido ir a contracorriente de las modas intelectuales burguesas, y han reafirmado la consciencia de la continuidad histórica de la lucha de los oprimidos.


Peronista libertario = Bayer

No podemos terminar esta breve nota introductoria sin dejar de criticar las aseveraciones del peronista libertario Osvaldo Bayer, uno de los más conocidos intelectuales que ha escrito sobre Severino y los expropiadores. Este autor ha presentado a Di Giovanni como un luchador antifascista, un romántico y un supuesto idealista de la violencia, vaciando de todo contenido de clase las afirmaciones programáticas de este compañero contra el Estado (sea democrático o fascista) y contra la apología del trabajo reinante en la época, así como también en la nuestra. Sacándolo del contexto de la álgida lucha de clases de las primeras décadas del siglo XX, la que en varios países se manifestó como una guerra civil abierta. Flaco favor le hace a las luchas proletarias este "pensador libertario", al banalizar de esta manera a los anarquistas expropiadores que hacían temblar con su decisión y su audacia al Estado y al Capital en la región del Río de la Plata, combatiendo por la revolución mundial.
En todo caso, no se le puede pedir otra cosa a todo el ejército de los escritores asalariados, ni siquiera a esas "estrellas" que pueden brillar un poco más en el oscuro firmamento de la sociedad del espectáculo.



« No productores, es cierto, pero no cómplices. No productores, sí; ladrones si queréis – si vuestra poltroneria tiene necesidad de otra ruindad para consolarse, - pero no esclavos. Desde hoy, cara a cara, mostrando los dientes al enemigo. Desde hoy, temidos y no humillados. Desde hoy, en estado de guerra contra la sociedad burguesa. Todo, en el actual mundo capitalista, es indignidad y delito; todo nos da vergüenza, todo nos causa náuseas, nos da asco. Se produce, se sufre y se muere como un perro. Dejad, al menos, al individuo la libertad de vivir dignamente o de morir como hombre, si vosotros queréis agonizar en esclavitud »
Severino Di Giovanni




Notas :

1) La revista Afirmación se publicaba antes en Buenos Aires.

2) No es que hoy la revolución social no sea una cuestión urgente para la propia sobrevivencia de la especie humana y de la naturaleza, sino que en esos años, como en cada orgasmo histórico-insurreccional, vastas franjas del proletariado la captaban como una tarea a la orden del día.

3) Abad de Santillán y los "anarquistas" de La Protesta hacían una diferencia entre los anarquistas « buenos » y los expropiadores, a los que acusaban de ser meros delincuentes comunes. Afirmaciones que están impregnadas de la ideología burguesa predominante.

4) Para que quede nítidamente claro: no estamos hablando de meros matices o diferencias dentro de la llamada "familia anarquista", sino de posiciones antagónicas entre sectores revolucionarios y expresiones socialdemócratas. Por un lado, estaban los proletarios combativos nucleados en periódicos como "La Antorcha", o en sectores del Forismo, o en los grupos de los expropiadores; y del otro lado de la barricada estaban los "anarquistas" que difundían posiciones y organizaban prácticas legalistas, sindicalistas y educacionistas, domesticando al proletariado dentro de los marcos del Estado. Un ejemplo palmario de estas posiciones nefastas, contrarrevolucionarias, fue Abad de Santillán, quien luego preconizó e impulsó el frentepopulismo en España durante la guerra civil de 1936-1939, atando a vastos sectores de la clase explotada a la fracción democrática de la burguesía.

5) Uno de los expropiadores más destacados del Río de la Plata en la década de los 30, y que fue detenido y desaparecido por el Estado.











EL DERECHO AL OCIO Y A LA EXPROPIACION INDIVIDUAL

Tu haces un trabajo que te gusta, que tienes una ocupación independiente y a quien el yugo del patrón no molesta mayormente; tú también que te sometes resignado o cobarde en tu calidad de explotado: ¿cómo te atreves a condenar así, tan severamente, a aquellos que ha pasado al plano de ataque en contra del enemigo?
Una sola cosa te queremos decir: "¡Silencio!", por honestidad, por dignidad, por fiereza. -¿No sientes el sufrimiento de ellos? ¡Cállate!- ¿No tienes la audacia de ellos? Entonces, otra vez ¡cállate!
Cállate, porque tú no sabes las torturas de un trabajo y de una explotación que se odian.
Desde hace mucho tiempo se viene reclamando el derecho al trabajo, el derecho al pan, y, francamente, en el trabajo nos estamos embruteciendo. No somos más que lobos en busca de trabajo, -de un trabajo duradero, fijo- y a la conquista de él se encaminan todos nuestros afanes. Estamos a la pesca continua, obsesionante del trabajo. Esta preocupación, esta obsesión nos oprime, no nos abandona nunca. Y no es que se ame al trabajo. Al contrario, lo odiamos, lo maldecimos: lo cual no impide que lo suframos y lo persigamos por todas partes. Y mientras imprecamos en su contra, lo maldecimos también porque se nos va, porque es inconstante, porque nos abandona -después de un breve tiempo: seis meses, un mes una semana un solo día. Y he aquí que transpuesta la semana, pasado el día, la búsqueda empieza de nuevo con toda la humillación que ella entraña para nuestra dignidad de hombres; con el escarnio que implica a nuestras hambres: con la befa moral nuestro orgullo de individuos conscientes de este ultraje, relajándonos y pisoteando nuestros derechos rebeldes, de anarquistas.
Nosotros, anarquistas, sentimos la humillación de esta lucha para huirle al hambre y sufrimos la ofensa de tener que mendigar un pedazo de pan que nos es concedido de cuando en cuando como una limosna y a condición de renegar o poner en el desván de los trastos inútiles nuestro anarquismo (si no queréis usar de medios ilegales para defender vuestro derecho a la vida, sólo os quedará como lugar de reposo el cementerio), y sufrimos más, porque tenemos conciencia de la injusticia que se realiza en contra nuestra. Pero donde se agranda nuestro sufrimiento hasta adquirir caracteres trágicos, es al desentrañar la vergonzosa comedia de la falsa piedad que se desarrolla a nuestro derredor, mordiéndonos de rabia por nuestra impotencia y también por sentirnos un poco viles -vileza que es a veces justificada, pero que casi siempre no tiene justificación alguna frente a esta inicua y cínica hipocresía que nos hace pasar a nosotros, trabajadores, como los beneficiados, cuando somos los benefactores; que nos coloca en situación de mendigos a quienes se quita el hambre por misericordia, mientras, que en realidad somos nosotros los que damos de comer a todos los parásitos y les procuramos el bienestar de que gozan: que consumimos nuestras vidas entre los horrores de las privaciones, para saturar de goces las de ellos, para permitir sus expansiones, sus placeres, -su ocio,- teniendo conciencia del despojo a que se nos somete. Quiere prohibirsenos hasta el poder sonreír ante las maravillas de la naturaleza, porque se nos considera como instrumentos, nada más que como instrumentos para embellecer su vida parasitaria.
Nos damos cuenta de toda la insensatez de nuestros afanes; sentimos lo trágico, mejor dicho lo ridículo de nuestra situación: imprecamos, maldecimos, nos sabemos locos y nos sentimos viles, pero todavía continuamos bajo la influencia (como cualquier mortal) del ambiente que nos circunda, que nos envuelve en una malla de frívolos deseos, de mezquinas ambiciones de "pobres cristos" que creen mejorar un poco sus condiciones materiales, intentando arrancar de entre los dientes de los lobos -de los que poseen y defienden la riqueza- una migaja de pan que no se consigue más que al elevado precio de nuestra carne y de nuestra sangre dejadas en los engranajes del mecanismo social.
Y, a pesar nuestro, por necesidad o sugestión colectiva, nos dejamos arrastrar por el torbellino de la locura común. Y rotas, en nosotros, las fuerzas que nos mantienen íntegros en nuestra conciencia que ve claro en las cosas y sabe que no lograremos nunca por este camino destrozar las cadenas que nos mantienen esclavos, porque no se destruye la autoridad colaborando con ella, ni se disminuye el poder ofensivo del capital ayudando a acumularlo con nuestro trabajo, con nuestra producción; rotas estas resistencias, decía, comenzamos a acelerar el paso y bien pronto veloz carrera, loca carrera sin sentido ni fin, que no nos conduce más que a soluciones transitorias, siempre vanas e inútiles.
¿Qué decir? ¿Avidos de ganancia? ¿Sugestión del ambiente? ¿Insensatez? De todo un poco, aunque bien sabemos que con nuestro trabajo, bajo las condiciones del sistema capitalista, no resolveremos ningún problema esencial de nuestras vidas, salvo raros casos particulares y condiciones especiales.
Cada aumento de nuestra actividad en el presente sistema social no tiene otro resultado que un aumento de la explotación en nuestro daño.
Impostores son aquellos que afirman que la riqueza es fruto del trabajo, del trabajo honesto, individual.
Pasemos adelante. ¿Para qué detenerse a rebatir los sofismas de ciertas teorías económicas que no son sinceras ni honradas y que sólo convencen a los pobres de espíritu -desgraciadamente son la mayoría de la sociedad,- que no persiguen otra finalidad que la de cubrir torpes intereses con la apariencia de la legalidad y del derecho. Todos vosotros sabéis que el trabajo honrado, el trabajo que no explota a otros, no ha creado nunca, en el presente sistema, el bienestar de persona alguna y mucho menos, su riqueza puesto que esta es el fruto de la usura y de la explotación, las cuales no se diferencian del crimen más que en las formas exteriores. Después de todo, no nos interesa un relativo bienestar material obtenido por la extenuación de nuestros músculos y de nuestro cerebro: queremos, sí, el bienestar adquirido por la posesión completa, absoluta del producto de nuestro esfuerzo, la posesión incontrastable de todo aquello que sea creación individual.
Estamos, entonces, consumiendo nuestra existencias a total beneficio de nuestros explotadores, persiguiendo un bienestar material ilusorio, eternamente fugitivo, jamás realizable en una forma concreta, estable, porque la liberación de la esclavitud económica no nos podrá llegar por medio de un aceleramiento de nuestra actividad en la producción capitalista, sino con la creación consciente, útil, y con la posesión de lo que se produce.
Es falso decir: "una buena recompensa, un buen salario por una buena jornada de trabajo". Confiesa esta frase que deben existir los que producen y los que se adueñan del producto, y que después de haber quitado una buena parte para ellos -aún no habiendo participado en su creación- distribuyen, en base de criterio y principios absurdos, enteramente arbitrarios, aquello que creen conveniente darle al verdadero productor. Establece la retribución parcial, el robo, la injusticia: consagra, por lo tanto, de hecho, la explotación.
El productor no puede aceptar como base equitativa y justa la retribución parcial. Solamente la posesión integra puede establecer las bases de la Justicia Social. Por consecuencia, todo concurso nuestro a la producción capitalista es un consentimiento y una sumisión a la explotación que se ejerce sobre nosotros. Cada aumento de producción es un remache más para nuestras cadenas, es agravar nuestra esclavitud.
Más trabajamos para el patrón, más consumimos nuestra existencia, encaminándonos rápidamente hacia un fin próximo.
Más trabajamos, menos tiempo nos queda para dedicarlo a actividades intelectuales o ideales; menos podemos gustar la vida, sus bellezas, las satisfacciones que nos puede ofrecer; menos disfrutamos de las alegrías, los placeres, el amor.
No se puede pedir a un cuerpo cansado y consumido que se dedique al estudio, que sienta el encanto del arte: poesía, música, pintura, ni menos que tenga ojos para admirar las infinitas bellezas de la naturaleza. Un cuerpo exhausto, extenuado por el trabajo, agotado por el hambre y la tisis no apetece más que dormir y morir. Es una torpe ironía, una befa sangrienta, el afirmar que un hombre, después de ocho o más horas de un trabajo manual, tenga todavía en sí fuerzas para divertirse, para gozar en una forma elevada, espiritual. Sólo posee, después de la abrumadora tarea, la pasividad de embrutecerse, porque para esto no necesita más que dejarse caer, arrastrar.
A pesar de sus hipócritas cantores, el trabajo, en la presente sociedad, no es sino una condena y una abyección. Es una usura, un sacrificio, un suicidio.
¿Qué hacer? Concentrar nuestros esfuerzos para disminuir esta locura colectiva que marcha hacia el enervamiento. Es preciso poner en guardia al productor en contra de este fatigoso afán, tan inútil como idiota. Es necesario combatir el trabajo material, reducirlo al mínimo, volverse vagos mientras vivamos en el sistema capitalista bajo el cual debemos producir.
El ser trabajador honrado, hoy día, no es ningún honor, es una humillación, una tontería, una vergüenza, una vileza. El llamarnos "trabajadores honrados" es tomarnos el pelo, es burlarse de nosotros, es, después del daño, agregarnos la burla.
¡Oh soberbios y magníficos vagabundos que sabéis vivir al margen de las conformaciones sociales, yo os saludo! Humillado, admiro vuestra fiereza y vuestro espíritu de insumisión y reconozco que tenéis mucha razón en gritarnos: "es fácil acostumbrarse a la esclavitud".
***
¡No!, el trabajo no redime, sino que embrutece. Los bellos cantos a las masas activas, laboriosas, pujantes: los himnos a los músculos vigorosos: las aladas peroraciones al trabajo que ennoblece, que eleva, que nos libra de las malas tentaciones y de todos los vicios, no son más que puras fantasías de gentes que nunca han tomado el martillo ni el escalpelo, de gentes que nunca han encorvado el lomo sobre un yunque, que jamás se han ganado el pan con el sudor de su frente.
La poesía consagrada al trabajo manual no es más que una irrisión y un engaño que nos deberían hacer sonreír, si no llenarnos de indignación y rebeldía.
¡La belleza del trabajo ... el trabajo que eleva, ennoblece, redime! ...
¡Si, si! Mirad allá, a lo lejos. Son los obreros que salen de las fábricas que surgen de las minas, que abandonan los puertos, los campos, después de la jornada de trabajo. ¡Miradlos, miradlos! Apenas si sus piernas pueden soportar aquellos cuerpos derrengados. Escrutad esas caras pálidas, mustias, extenuadas. Asomaos a esos ojos tristes, mortecinos, sin luz, sin vitalidad. ¡Ah, los bellos, los potentes músculos ... la alegría de los corazones por el trabajo que ennoblece! ...
Penetrad en aquella fábrica y observarlos en su actividad. Enclavados cojo parte integrante de la máquina, están constreñidos a repetir por mil, por diez mil veces el mismo movimiento, automáticamente, como la máquina, sin que casi sea necesaria la intervención de sus cerebros. Podrían muy bien haberlos dejado en sus casos, puesto que una vez emplazados en sus puestos, continuaría igualmente sus trabajos. No conservan nada de la propia personalidad, de la propia individualidad. No son seres sensibles, pensantes, creadores. No son más que cosas sin espiritualidad, sin impulso propio. Van porque todos van. Se mueven con ritmo uniforme, igual, sin independencia. Se les ha ordenado ejecutar aquel movimiento y lo deben hacer hoy, mañana, .. ¡siempre! ... ¡cómo las máquinas! ...
Hemos llegado a la destrucción completa de la personalidad humana en el ochenta por ciento de la producción moderna. No se hallan ya los artesanos, los artistas. La producción capitalista, no los pide, no los precisa. Se han inventado cosas para cada necesidad y máquinas para hacerlo todo, y hemos llegado al punto de tener que crear nuevas necesidades para poder fabricar nuevos productos. En realidad es esto lo que ya se hace y es por esto que la vida se va siempre complicando más y el vivir se hace cada día más difícil.
Se ha suprimido la estética de las cosas y no se crea más que en serie, en montón. Se han educado los gustos en línea general; se ha distribuido en los individuos cualquier, originalidad artística, cualquier antojo diferente, y se ha alcanzado -¡oh, prodigio de la propaganda!- hacer apetecer a la generalidad aquello que a los capitalistas conviene fabricar: una misma cosa para cada individualidad distinta.
Ya no se tiene necesidad de seres que creen, sino de entes que fabriquen; ya no existen -¡ay!- artistas, obreros intelectuales; sólo quedan obreros manuales. No se pone más a prueba nuestra inteligencia; en cambio, se mira si tenéis buenos músculos, si sois vigorosos. No se mira mucho lo que sabéis, sino cuánto podréis producir. No sois vosotros los que hacéis marchar la máquina, es la máquina la que os hace marchar. ¡Y aunque parezca paradoja! -y no es más que la pura realidad- es también la maquina la que "piensa" lo que ha de hacerse, quedándoos a vosotros sólo la obligación de servirla, de hacer lo que ella enseña. Es ella el cerebro y vosotros el brazo; ella la materia pensante, creadora y vosotros la materia bruta, autómata: ella, la individualidad, vosotros la ... máquina.
¡Horror! Si una sola individualidad se introdujese en el funcionamiento de la oficina Ford, por ejemplo, ella destruiría todo el engranaje de la producción.
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Los obreros no son más que presidiarios. O, si os ha de servir de mayor consuelo, soldados acuartelados en las fábricas. Todos marchan al mismo paso; todos hacen -a pesar de la variedad de los objetos- los mismos movimientos. No encontramos ya ninguna satisfacción en los trabajos que hacemos; no nos apasionamos por ellos, porque nos sentimos completamente extraños a los mismos. Seis, ocho, diez horas de trabajo, son seis, ocho, diez horas de sufrimiento, de angustia.
No amamos, no, el trabajo; lo odiamos. No es nuestra liberación, ¡es nuestra condena! No nos eleva y libra de los vicios; nos abate físicamente y nos aniquila moralmente hasta tal extremo que nos deja incapacitados para sustraernos a ellos. Será necesario realizar estos trabajos, lo sé, pero será siempre de mala gana si se quiere mantener también mañana el presente sistema por economía de esfuerzos. Será siempre sufriendo aún cuando la jornada sea reducida a menos horas.
Yo no sé qué piensan los animales de la carga que se les coloca sobre el lomo; pero lo que si sé decir por lo que observo y por lo que por mi mismo siento, es que el hombre no ejecuta con alegría, con verdadera satisfacción, más que los trabajos intelectuales, artísticos. Si al menos no considerase malgastado e inútil su sacrificio, el hombre se armaría de coraje y su fatiga le parecería menos amarga, menos dolorosa. Pero cuando observa que todo su esfuerzo es malgastado, que no es sino el trabajo de Sisifo con innumerables desastres y sacrificios en cada recaída, entonces el coraje huye de su corazón y en cada ser consciente, en cada ser sensible y humano, el odio se enciende en contra de este bárbaro y criminal estado de cosas y la aversión y la rebeldía en contra del trabajo es inevitable.
Se comprende, entonces, que existan los desconformes que no quieren doblegarse a esta esclavitud repugnante. Se comprende que existan los vagabundos indomables que prefieren la incertidumbre de su mañana -la mayoría de las veces sin el mísero mendrugo acordado al trabajador constante- antes que someterse a este sistema humillante. Se comprende la bohemia incorregible, sin genio si queréis, pero que no forma parte en el cortejo humillante de los arias ... Y se comprende, también, a los grandes haraganes, los ociosos ideales que pasando su vida en completa hermandad con la naturaleza, gozando al contemplar las maravillosas auroras, los melancólicos crepúsculos, colmando sus espíritus de melodías que sólo una vida simple y libre puede procurarles, imponiendo silencio a las imperiosas necesidades del hambre por no caer en la esclavitud en la cual nosotros estamos hundidos. Sentados al borde del camino observan con infinita tristeza, con profunda piedad, la negra caravana que todos los días se encamina dócil y deshecha hacia las fábricas -prisiones que los engullen ya exhaustos y los devuelven por la noche hechos cadáveres.
Y huyen, huyen estos ociosos ideales con el corazón oprimido al ver tanta estulticia, tanta miseria, tanta locura. Huyen hacia la vida libre, indócil, no conformista diciéndole a su corazón que antes de someterse cada día a esta vida miserable, vil y privada de elevación y espiritualidad, la muerte es preferible.
Odiar el trabajo manual en régimen capitalista, no significa ser enemigo de toda actividad, como aceptar la expropiación individual no equivale a hacer la guerra al trabajador-productor, sino al capitalista-explotador.
Estos vagabundos ideales a los que tanto admiro, tienen una actividad, viven una intensa vida espiritual, riquísima en experiencias, observaciones, goces. Son enemigos del trabajo, porque encuentran malgastados en gran parte sus esfuerzos en aquella dirección; no pueden, por lo tanto, someterse a la disciplina que exige aquella especie de actividad, y no quieren tolerar que se haga de ellos una máquina sin cerebro, que se mate, en fin, en ellos aquella personalidad, que es lo que más aprecian.
Entre estos vagabundos espirituales, -refractarios a la domesticación y disciplina capitalistas, -es necesario buscar los expropiadores los partidarios de la expropiación individual, aquellos que no quieren esperar a que las masas estén preparadas y dispuestas para cumplir el acto colectivo de justicia social. Estudiando bien los matices psicológicos, éticos y sociales que determinan esa actitud en ellos, sabremos comprender, justificar y apreciar mejor sus actos y también defenderlos de los ataques biliosos de muchos de aquellos que aún compartiendo las mismas ideas sobre muchos otros problemas, se afanan en tirar fango sobre, estos impacientes que no saben resignarse hasta que llegue el día de la redención colectiva.
El derecho a la expropiación individual no se puede negar, basándose sobre un cierto derecho colectivo a la expropiación. Si fueramos socialistas o comunistas-bolcheviques, podríamos negar al individuo el derecho de apropiarse -por los medios que estime más convenientes- de aquella parte de riqueza que a él como productor le pertenece. Porque los bolcheviques y los socialistas niegan la propiedad individual y admiten una sola forma de propiedad: la colectiva. Pero este no es el caso de los anarquistas, sean individualistas o comunistas, pues todos teórica y prácticamente admiten tanto la propiedad individual como la colectiva. Y si admite el derecho a la posesión individual, ¿cómo podría negarse al individuo el mismo derecho a servirse de los medios que crea oportunos para entrar en posesión de lo que le pertenece?
Cada acreedor (y éste sería la clase productora frente a la capitalista) toma por la garganta a su deudor en la hora y en la forma que más le convenga, y se hace restituir su producto -el cual se le ha arrebatado con el engaño y la violencia- en el menor tiempo posible. El individuo, basándose en la libertad, -y la libertad es la doctrina de la anarquía,- es el único y solo árbitro y juez en este acto de restitución.
Se ha admitido la oportunidad y la necesidad de un acto colectivo, de una revolución social para expropiar a la burguesía, y el individuo, aún individualista, se asoció voluntario a esta idea, porque fue creencia general que un esfuerzo colectivo nos libraría más fácilmente de la esclavitud económica y política.
Pero desde hace años esta confianza ha decrecido en muchos anarquistas.
Ha tenido que admitirse, al fin, que una verdadera liberación, una liberación profunda, anárquica, que arrancara de la conciencia de las masas -con seguridad de nunca más volver- el fetiche autoridad y nos permite instaurar un estado de cosas que no violara la libertad de cada uno, necesita forzosamente una larga preparación cultural, por consecuencia, muchos años todavía de sufrimientos bajo la explotación capitalista. De esto ha derivado que muchos rebeldes nuestros, que en un primer momento habían abrazado con entusiasmo la idea de una revolución expropiadora se han dicho -sin disasociarse por esto del necesario trabajo de preparación revolucionaria- que tal espera significaba el sacrificio de toda su vida, consumida en condiciones odiosas y bestiales, sin ninguna alegría, sin goce alguno, y que la satisfacción moral de una lucha cumplida en pro de la liberación humana no era lenitivo suficiente para sus propias penas.
"No tenemos más que una vida -se han dicho en su corazón- y ésta se precipita hacia su fin con la rapidez del relámpago. La existencia del hombre con relación al tiempo no es verdaderamente más que un instante fugaz. Si se nos esfuma este instante, si no sabemos extraerle el jugo que en forma de alegría nos puede dar, nuestra existencia es vana y desperdiciamos una vida de cuya pérdida no nos resarcirá la humanidad. Por lo tanto, es hoy cuando debemos vivir, no mañana. Es hoy cuando tenemos derecho a nuestra parte de placeres, y lo que hoy perdemos el mañana no nos lo puede restituir: está definitivamente perdido. Por eso es que hoy queremos gozar nuestra parte de bienes, es que hoy deseamos ser felices".
Pero la felicidad no se alcanza en la esclavitud. La felicidad es un don del hombre libre, del hombre dueño de sí mismo, dueño de su destino; es el supremo don del hombre, hombre que se niega a ser bestia de carga, resignada bestia que sufre, produce y está privada de todo. La felicidad se obtiene en el ocio. También se adquiere con el esfuerzo, pero con el esfuerzo útil, con el esfuerzo que procura mayor bienestar - aquel esfuerzo que acrecienta la variedad de mis adquisiciones, que me eleva, que de verdad me redime.
No hay, por lo tanto, felicidad posible para el trabajador que durante toda su vida está ocupado en resolver el terrible problema del hambre.
No hay felicidad posible para el paria que no tiene otra preocupación que su trabajo, que no dispone sino del tiempo que dedica al trabajo. Su vida es bien triste, bien desoladora, y para poder soportarla arrastrarla, aceptarla sin rebelarse, se precisa, un gran coraje o una gran dosis de cobardía.
Del deseo de vivir, de la desesperación íntima y profunda que nos coloca frente a la perspectiva de toda una vida consumida, para beneficio de gente indigna, de la desolación sentida al perder la esperanza en una salvación colectiva durante la fugaz trayectoria de nuestra breve existencia: he ahí de lo que está formada la rebelión individual; he ahí de qué fuegos están alimentados los actos de expropiación individual.
Triste, muy triste, es la vida del trabajador inconsciente; pero, ¡ay de mí!, la vida del anarquista es verdaderamente trágica.
Si vosotros nos sentís todos los sufrimientos, toda la desesperación de vuestra trágica situación, permitidme deciros que tenéis piel de conejo y que el yugo no os está tan mal. Y si el yugo no os pesa; si por vuestra situación particular no sentís la apresión directa del patrón; si, a pesar de todas vuestras superficiales lamentaciones, no podéis vivir sin el trabajo, por qué no sabéis cómo ocupar vuestras horas de ocio, y a falta de un trabajo manual, os aburrís terriblemente; si sabéis aguantar la disciplina cotidiana de la oficina, respetar los continuos reproches de los capataces imbéciles o malvados, reventar de trabajo primero, y de hambre después, sin que sintáis las ganas de abrazar al más odioso de los criminales, de llamarlo hermano y no sentiros invadir la ternura hacia el oficio de verdugo, vosotros no habéis alcanzado el grado necesario de sensibilidad para comprender los sufrimientos espirituales y los motivos sociales que determinan los actos de expropiación individual, -de aquellos de los cuales yo hablo- y todavía menos tenéis derecho de condenarles.
Porque no sólo el anarquista constata todo lo odioso de un trabajo bestial, criminal y no pocas veces inútil para el bien suyo y el de la humanidad; no solamente se ve obligado a participar él mismo en el mantenimiento de su propia esclavitud, la de sus compañeros y la del pueblo en general, sino que debe ejecutar este trabajo en una forma y condiciones tan horribles, tan insoportables y llenas de peligro que su vida se siente amenazada todos los instantes de la larga jornada; porque su trabajo, ciertos trabajos que deben efectuar algunas categorías de obreros (y digo "categorías" porque hay varios obreros que no conocen la bestialidad y el peligro terrible de ciertos trabajos ejecutados por otros trabajadores), no solamente implican una verdadera esclavitud, sino que se asemejan a un verdadero suicidio.
En el fondo de las minas, al lado de las máquinas monstruosas, en las infernales fundiciones, en medio de los productos malsanos, la muerte está siempre en acecho. Cuerpos que se vuelven tísicos, pulmones envenenados, miembros lacerados, cuerpos curvados, ojos privados de la luz eterna, cráneos aplastados, he ahí lo que los honrados trabajadores, a millares ganan con el sudado pan. Y ninguna piedad para ellos, ninguna moral, ninguna religión para conmover al aprovechador que junta sus millones amasados con diarios crímenes cometidos para obtener un poco más de beneficio, para llevar a sus cajas unos centavos más.
¡Es necesario, por lo tanto, rodearlo de nuestra ternura, vaciar nuestro depósito lacrimógeno ante la mala fortuna que puede caer sobre la cabeza de alguno de ellos, por el hecho forzado de alguno de los nuestros!
Verdad, es que debemos mostrarnos buenos, humanos, generosos cuando se trata de respetar la bolsa o la piel de nuestros enemigos, y buenas bestias cuando nuestros enemigos nos hacen reventar.
¿De modo qué individualmente, no tenemos el derecho de tomar en nuestras manos la espada de la justicia sin el consentimiento colectivo? - ¡No violéis la virginidad de la moral común con vuestros todavía no santificados pecados! ¡Un poco de paciencia, hermanos míos, que el reino del Señor vendrá para todos!
"Si tenéis hambre, gruñid, pero quietos: nosotros no estamos todavía prontos. Si se os apalea, rugid, pero no os mováis: tenemos aún plomo en los pies. Si se os masacra, después de haberos robado, ¡alto ahí! Volved la cara al ladrón, nosotros os proclamaremos héroes. Pero si queréis recobrar el dinero sin nuestro consentimiento, aunque fuese con vuestro único riesgo, no lo hagáis, porque entonces no seréis más que villanos bandidos. Es la moral, nuestra moral".
¡Mierda, entonces!
Y me será permitido hacer una pregunta, la siguiente: cuando el capital me roba y me hace morir de hambre, ¿quién es el robado y quién el que muere de hambre: yo o la colectividad? ¿Yo? Y ¿por qué, entonces, solamente la colectividad tendrá el derecho de atacar y defenderse?
Yo sé que la acción del expropiador se puede prestar a muchas falsas interpretaciones, a muchos equívocos. Pero la culpa de todo esto, la responsabilidad por la falsificación de los motivos éticos, sociales y psicológicos que han determinado y determinan -en su gran mayoría- los actos individuales de expropiación, cae principalmente -en gran parte- sobre la mala fe de sus críticos.
No por esto quiero sostener que todos sus críticos son de mala fe, porque sé muy bien que existe gran parte de compañeros que cree sinceramente que estos actos son nocivos a los fines inmediatos de nuestra propaganda. Cuando hablo de mala fe, quiero señalar a aquellos anarquistas tan sectarios y tan individualófobos, que a cada acto de expropiación empiezan por llamarlo "robo", queriendo con esto negar al gesto cualquier base social y éticamente justificable desde el punto de vista anarquista, para asociarlo y ponerlo en común con todos aquellos individuos vulgares e inconscientes (en gran, parte también excusables porque son productos genuinos del presente sistema social) que hacen el ladrón con la misma indiferencia que harían el verdugo si esta última profesión les procurase aquello que buscan.
Sin embargo, yo estoy bien lejos de justificar siempre y en todas las circunstancias al expropiador. Una cosa que encuentro condenable en cierto número de expropiadores, es la corrupción a que se entregan cuando un buen golpe les ha salido bien. En ciertos casos, lo admito, la crítica y la condenación están bien justificadas, pero a pesar de todo esto, ella no puede llegar más allá de aquella hecha al buen trabajador que consume su sueldo en borracherías y prostíbulos, hecho que, desgraciadamente, ocurre todavía y demasiado frecuentemente entre los nuestros.
Ha sido dicho por ciertos críticos que la apología del acto individual engendra en ciertos anarquistas el utilitarismo mezquino, una mentalidad estrecha y en contradicción con los principios de la anarquía, suposición tan antojadiza como decir que cada anarquista que tenga contacto con elementos no anárquicos, acaba por pensar en forma antianárquica.
Pero hay una cosa que no quiero olvidarme de decir, y es la siguiente: siendo la expropiación un medio para substraerse individualmente a la esclavitud, los riesgos deben ser soportados individualmente, y los compañeros que practican la expropiación "per se" pierden todo derecho -aunque exista para las otras actividades anarquistas, y yo no lo creo- a reclamar la solidaridad de nuestro movimiento cuando caen en desgracia.
La intención mía en este estudio no es la de hacer la apología de éste o de aquel hecho, sino la de llegar a las raíces del problema, la de defender el principio y el derecho a la expropiación, y el mal uso que ciertos expropiadores hacen del fruto de sus empresas, no destruye el hecho mismo, como le hecho de que existan perfectos canallas que se llaman anarquistas, no destruye el contenido ideológico de la anarquía.
Examinemos una más grave acusación, la condena máxima: aquella que sostiene que los actos de expropiación individual atentan contra los principios anarquistas.
Se ha llamado a los expropiadores, parásitos, ¡y es cierto! Son parásitos; no producen nada. Pero son parásitos involuntarios, forzados, porque en la presente sociedad, no puede haber más que parásitos o esclavos.
No hay duda alguna que son parásitos, pero lo que nadie podrá hacer es llamarles esclavos. Los esclavos, en cambio, en su gran mayoría, son también parásitos mucho más costosos que aquellos. Y el parasitismo de esta mayoría de productores es mucho más inmoral, cobarde y humillante que aquel de los expropiadores.
¿Llamaréis productor, trabajador honrado o parásitos a aquel que está empleado en la fabricación de joyas, de tabaco, de alcohol, u ocupado nel far la ... serva al prete? (N. de R. "hacerle de sirvienta al cura").
Se me dirá que este parasitismo también es impuesto, que la necesidad de vivir nos obliga, a pesar nuestro, a someternos a esta actividad negativa y dañosa.
Y con esta pobre excusa, con este cobarde pretexto se gana el pan nuestro, en forma vergonzosa y hasta criminal. Verdadera complicidad en el delito; criminalidad no inferior a aquella de los primeros responsables: los burgueses.
Y después de todo, ¿podréis negar que el rehusarse a colaborar en los embrollos de este régimen criminal, no es mucho más anárquico que el primero? ¿Podréis negar, acaso, que los dos tercios de la población de nuestras metrópolis sean parásitos?
Es innegable que si por productores se calculan sólo aquellos que están ocupados en una producción verdaderamente útil, la humanidad, en su gran mayoría, se debe considerar parásita. Trabajéis o no trabajéis, si no formáis parte de la categoría de los campesinos o de las pocas categorías verdaderamente útiles, no podéis ser más que parásitos, aunque os creáis trabajadores honrados.
Entre el parásito-trabajador que se somete a la esclavitud económico-capitalista y el expropiador que se rebela, prefiero a este último. Este es un rebelde en acción, el otro es un rebelde que ladra, pero ... no muerde, o morderá solamente el día de la santísima redención.
Dividido el esfuerzo entre toda la colectividad, dos o tres horas de trabajo, al día serían suficientes para producir todo lo que se necesitaría para llevar una vida holgada. Tenemos, por lo tanto, derecho al ocio, derecho al reposo. Si el presente sistema social nos niega este derecho es preciso conquistarlo por cualquier medio.
Es triste, en verdad, el tener que vivir del trabajo de otros. Se prueba la humillación al sentirse igualados a los parásitos burgueses, pero se saborean también grandes satisfacciones.
Parásitos sí; pero no se beben las amargas heces de la sabida vileza, de la consentida expresión, no se sienten los tormentos de saberse uno de aquellos que, humillados van uncidos al carro del triunfador, regando el camino con su propia sangre; uno de aquellos que ofrecen riquezas a los parásitos y mueren de hambre sin osar rebelarse; uno de aquellos que construyen palacios y viven en tugurios, que cultivan el trigo y no pueden quitar el hambre a sus chicos; uno de la muchedumbre anónima y envilecida que se yergue un segundo al recibir el golpe del amo, pero que se somete todos los días, se conforma con el estado social, actual y, depuesta su momentánea actitud, tolera, ayuda y ejecuta todas las infamias, todas la bajezas.
No productores, es cierto, pero no cómplices. No productores, sí; ladrones si queréis -si vuestra poltronería tiene necesidad de otra ruindad para consolarse,- pero no esclavos. Desde hoy, cara a cara, mostrando los dientes al enemigo.
Desde hoy, temidos y no humillados.
Desde hoy, en estado de guerra contra la sociedad burguesa.
Todo, en el actual mundo capitalista, es indignidad y delito; todo nos da vergüenza, todo nos causa náuseas, nos da asco.
Se produce, se sufre y se muere como un perro.
Dejad, al menos, al individuo la libertad de vivir dignamente o de morir como hombre, si vosotros queréis agonizar en esclavitud.
El destino del hombre, se ha dicho, es aquel que él mismo se sabe forjar; y hoy no hay más que una alternativa: o en rebeldía o en esclavitud.


“Briand” (SEVERINO DI GIOVANNI)










lunes, enero 14, 2008

Contra el Estado Asesino!

Compas, esta carta está excelente... ¿podrían ponerla en el blog?
Creo que esta mujer es un ejemplo de dignidad proletaria y revolucionaria...
HERMANOS Vergara Toledo Presentes!!
Un kompañero

Carta Pública de LUISA TOLEDO, madre de los 3 hermanos Vergara Toledo, asesinados por la Dictadura de Pinochet y a quienes todavía no se les hace justicia y cuyos asesinos caminan libres por las calles de la ciudad.

Carta Pública

Quiero hacer un llamado de alerta frente a la represión que estamos sufriendo como pueblo marginado, explotado, humillado, pasado a llevar en todos nuestros derechos elementales. Necesito comunicar mi indignación frente a tanta mentira que nos imponen a través de todos los medios de comunicación oficialistas:

Sabemos que hay cualquier cesante en nuestras poblaciones y, sin embargo, la información es que la tasa de cesantía es la más baja de todos estos últimos tiempos.

Sabemos que nuestros niños están siendo expulsados de los colegios en la educación primaria y que muchos de los que terminan el 4º medio quedan sin poder seguir estudiando por falta de dinero, y, no obstante la información es que la mayor preocupación del gobierno son los niños y los jóvenes.

Sabemos que las únicas alternativas para nuestros niños y jóvenes en las poblaciones son trabajos forzados, mal pagados (si es que encuentran algún trabajo), y/o meterse a las drogas o la delincuencia, como consecuencia de este caldo de cultivo preparado por el sistema, y el gobierno responde a esto con más cárceles y represión, con más agresividad, culpando de todo a los padres de familia.

Sabemos que no tenemos acceso a una salud digna, porque tenemos que hacer colas interminables en consultorios y hospitales, porque apenas si nos miran para diagnosticarnos, porque si no tienes un pituto los trámites son eternos, y las horas que te dan son para meses e incluso un año después. Sin embargo la salud es una de las mayores preocupaciones del gobierno con su Plan Auge, que resulta siempre que haya camas para atender.

Sabemos que en muchos hogares en las poblaciones se está viviendo hacinados, con los hijos o hijas que se casan y no tienen dónde vivir y tienen que hacerlo con los padres, sin embargo, otra preocupación mayor del gobierno, según sus medios de comunicación es darle casas al pueblo y lo que ha entregado son algunas pajareras indignas, para los menos.

Sabemos que todas nuestras acciones de protesta frente a esta situación que vivimos están siendo criminalizadas, toda marcha, todo mitin, toda protesta, es para este gobierno motivo de represión, usando sus policías para defender a los ricos, a los burgueses, a ellos mismos como gobierno, sin embargo, dicen que es para mantener el orden público. Todo el peso de la ley para castigar nuestras acciones, toda la agresividad y toda la fuerza de las policías, incluyendo la autorización para dar muerte al enemigo, contra un pueblo que quiere demostrar su descontento. No podemos olvidarnos de los 56 muertos que ha habido en las protestas por disparos de carabineros de Chile durante el tiempo en que iba a brillar el arco iris para nosotros el pueblo 56 personas del pueblo asesinadas en tiempo de democracia sin embargo, nosotros somos los violentos.

Nuestros jóvenes que lucharon contra la dictadura del asesino y ladrón Pinochet, que fueron detenidos, torturados y encarcelados quitándoles más de diez años de sus preciosas vidas y dejados en libertad, no "por gracia del Estado burgués", sino por su lucha constante dentro y fuera de la cárcel por su liberación, están siendo hostigados permanentemente en sus trabajos, en sus lugares de estudio, en sus hogares no los dejan vivir tranquilos, la idea es hostigarlos y tenerlos a mano cuando matan a algún paco y así tener responsables disponibles al día siguiente de los hechos; todo esto ahora, en democracia

Y respecto del trato que se les ha dado a nuestros hermanos, el pueblo mapuche, por su legítima lucha por la recuperación de sus tierras, ya es el colmo de la vergüenza dicen que ¡son terroristas! ¡son asesinos! ¡hay que tenerlos encarcelados! ¡son un peligro para los pobres terratenientes! ¡hay que matarlos! ¡que no vengan con huelgas de hambre, porque el gobierno no acepta presiones de nadie! ¡que son mentirosos, no hay que creerles! Toda esta política del gobierno de desprestigio y amenazas, me parece de una soberbia inconcebible incluso para los tiempos más negros de la dictadura. Alex Lemun murió en un "enfrentamiento" y ahorita, hoy día 3 de enero, acaba de morir en otro "enfrentamiento" el joven universitario mapuche Matías Catrileo Quezada. Sin embargo, todos sabemos que la policía siempre ha sido experta en crear enfrentamientos; sabemos que nuestros hermanos mapuche están siendo exterminados sistemáticamente por esta pseudo democracia que protege con sus policías de fuerzas especiales los fundos de los terratenientes, que les han robado sus tierras, que han arrasado con todos los bosques y han contaminado los ríos con sus empresas forestales.

El Sr. Bernales, jefe de Carabineros de Chile ha dicho por televisión que él en el año 2002, siendo encargado de la zona de la Araucanía, había dejado "limpia la región de elementos peligrosos para los terratenientes, que podían ellos vivir en paz, los ricos", pero que ahora no tenía la suficiente cooperación del gobierno para seguir "limpiando el sector de delincuentes". Y parece que fue escuchado, porque hoy su personal ha vuelto a matar que es lo que más les gusta hacer matar para limpiar su imagen de Rambos, Swatches del tercer mundo no puede ser que a ellos se les enfrente nadie, a ellos se les debe temer ¡jamás van a ser autoridad de nadie!... pero sí les gusta ser temidos Y matan y no les importa mucho cómo lo hacen, ya que los medios de comunicación se encargan de arreglar todo para hacer aparecer los crímenes como legítima defensa.

El Sr. Bernales también ha dicho que cuando se mata a un funcionario suyo es un pecado mortal, que es como matar a Chile y yo le pregunto a él¿ y cuando nos matan a nosotros el pueblo, que ahora en democracia ya vamos para los 100 asesinatos de parte de ustedes y cuando matan mapuche, qué se está matando Sr. Bernales?... ¿BASURA, ESCORIA, DELINCUENTES ? NOSOTROS NO SOMOS PARTE DE CHILE ¿VERDAD?

Y usted señora Bachelet, tan insensible como siempre ante las preguntas de los reporteros, sólo se lava las manos, ni una sola palabra de condolencia por la pérdida de una vida Ni una sola palabra sobre los mapuche que están en huelga de hambre para poder llamar su atención 80 días consumiéndose lentamente y usted nada. ¿Quiere acaso ser la Margaret Thacher de América Latina? ¿Una mujer híbrida, sin sentimientos?

Mi llamado es a todo aquél que piense que todavía sienta el dolor de los demás como propio, a todo aquél que siga pensando que una sociedad distinta, fraterna, solidaria, sin desigualdades tan escandalosas, como nunca en la historia de Chile se habían dado, en una sociedad que debe ser construida por nosotros arriesgándonos a actuar, a ser protagonistas de nuestra historia, a creer en nuestras fuerzas y en nuestra inteligencia, en nuestras capacidades. YA BASTA DE PALABRERIAS, YO LOS LLAMO A ACTUAR CON TODA LA FUERZA, CON TODA LA REBELDIA, LOS LLAMO A SUBVERTIRNOS. NO MAS HUMILLACIONES, A ACTUAR AHORA, cada cual en su lugar y con lo suyo, pero ACTUAR, quizás lento, pero con paso firme.

Luisa Toledo Sepúlveda

Enero 3 de 2008.
Villa Francia, Santiago, Chile



Lucha y represión en marcha mapuche por la muerte del weichafe Matias Catrileo

viernes, diciembre 28, 2007

Libertad a los Compañeros Presos Políticos Mapuche!

Grabación de Patricia Troncoso, a 75 días de la huelga de hambre de los presos políticos mapuche, una de las más extensas de los prisioneros en lucha contra el Estado terrorista y racista de chile. Y una de las más silenciadas por la prensa miserable junto con toda la derecha y la izquierda del Capital.




A 100 AÑOS DE UNA MASACRE:




En el transcurso del 2007, se conmemora 100 años de una de las tantas masacres de obreros perpetrada por la burguesía; la llamada Matanza de la Escuela Santa María de Iquique.
Anteponiéndose a cualquier acto vindicativo de los oprimidos, la clase dominante y su Estado, ha decidido hacerse cargo de esta conmemoración.
¡Un logro del movimiento obrero y la Izquierda! Gritan los progresistas de toda laya, los intelectuales y hasta los empresarios del espectáculo que gozan de los dividendos que los eventos conmemorativos les dejan en sus bolsillos.
¡Cómo pudimos llegar a tanto! Finge llorar la derecha fascista y republicana al mismo tiempo.
Llanto por doquier y al mejor postor; llora el Estado (que hace poco lloró con la muerte de Pinochet); lloran los ricos que vieron morir sus sueños de caridad y beneficencia bajo sus propias balas; lloran los “críticos de la sociedad”; lloran los ciudadanos-ovejas. Nunca más es el grito hipócrita del Capital, que no se hace de rogar al momento de repetir sus sangrientas hazañas.
Nunca más: nunca más proletarios alzados, más armas en las manos de los amos.
Luchen obreros, es la frase que sale de los parlantes de sus escenarios, luchen, luchen y luchen, pero no se atrevan a vencer, ni mucho menos cuestionen el monopolio de la violencia, ni se atrevan a cargar armas... para eso está el ejército y la policía.
¡Sus antepasados lucharon sin armas y a rostro descubierto! Nos dice la perversa neolengua del Gran Hermano. ¡FALSO! Gritan las voces subterráneas de los acallados proletarios rebeldes.
Aquella época fue una de las más fructíferas en cuanto a guerra social, época en la cual obreros con armas en la mano combatían al capital y el Estado donde quiera que estuviesen: en la faenas, en las calles y en los mismos centros de reunión de la burguesía.
¿Caminatas pacíficas y meramente pedigüeño-reformistas? ¡PAMPLINAS! Si fuese eso cierto no podría explicarse tan maravilloso epílogo escrito por Ramón Ramón quien con una daga en la mano ajustició al milico Silva Renard (Responsable directo de la matanza de Santa María) dejándolo tuerto y cojo. ¿Recuerdan eso malditos falsificadores izquierdistas? ¿O acaso la sistematización de la mentira tiene el nombre de táctica?
El proletariado no cantará victoria mientras siga confiando en los administradores de su miseria. Seguirá masacrado y humillado mientras no cuestione radicalmente el monopolio de la violencia, y no luche por arrebatarle las armas al enemigo; aunque sólo sea para destruirlas.
El proletariado no vencerá mientras no destruya el poder del enemigo, instaurando su propia dictadura, hasta abolir todas las clases.

“Mientras el proletariado acepte intermediarios, se haga representar y transe, tendrá menos pan del que necesita y menos comodidades de las que ha de menester, pero cuando comprenda que su salvación está en lo que por si mismo puede hacer, entonces sentirá que sus ataduras no son tan sólidas, y que el poder sus contrarios no está amasado con materia indestructible.”
(José Santos González Vera)

miércoles, noviembre 14, 2007

LA PERSECUCIÓN SOCIAL Y POLICIAL CONTRA LOS NUEVOS SACCO Y VANZETTI


¡¡CON LA PRENSA A LA CABEZA!!

LA PERSECUCIÓN SOCIAL Y POLICIAL CONTRA LOS NUEVOS SACCO Y VANZETTI



Cuando se cumplen 80 años del asesinato legal de los anarquistas Nicola Sacco Y Bartolomeo Vanzetti (asesinados en la silla eléctrica en 1927 por el Estado de Massachusets, EE.UU), el Capital-Estado sigue llenando de proletarios las cárceles y centros de exterminio. El terror blanco se hace sentir a cada momento de nuestras vidas. No importa que se sea ladrón, traficante, rebelde o un honesto ciudadano. El mensaje está emitido, quien no se someta al redil de la democracia, es candidato seguro para ser atrapado por la policía y los carceleros. La prensa fiel sirviente del capitalismo, señala los errores del gobierno para corregirlos, señala las llagas de los proletarios para camuflarlas y alienta a los explotados a seguir sumisos y conformes con sus vidas miserables.

Gran parte de los noticieros de radio y TV, en conjunto con la prensa escrita, nos bombardean constantemente con especulaciones estúpidas sobre la delincuencia, induciendo en la conciencia del esclavo, un clima de temor e indignación ante sus hermanos de clase, manteniendo relaciones de competencia y servilismo. Repitiendo los mandamientos de la sacrosanta democracia y la propiedad privada, los ciudadanos repiten las estupideces que emanan de la prensa, distanciándose de esa forma de quienes no pueden o no quieren ser parte del rebaño que camina pacíficamente a su propia muerte. Tenemos ante este panorama, de tan avanzada enajenación y de total ignorancia de los males que aquejan a la humanidad, a un público pasivo ferviente colaborador del Estado y a la deriva de los caprichos de la economía. Es así como vemos una sociedad consternada por un asalto y la muerte de un policía, pero muy poco sensible a la hora de valorar a sus propios caídos por las balas asesinas de las instituciones burguesas.

Los crucificados de turno se apellidan Aliste, Fuentevilla, Villarroel, Gutiérrez y Jerez. Los cuatro primeros compañeros, son ex presos políticos que estuvieron en las celdas del Estado por combatir primero la tiranía de Pinochet y la Junta Militar y luego la democracia y la hipócrita transición pactada. El último es un delincuente habitual, cuestión que para nosotros resulta superflua, pues bien mal estaríamos los comunistas el día que nos cause rechazo quien por fiereza, dignidad o por las condiciones que el capital reserva a los proletarios, se transforme en asaltante de bancos.

La prensa burguesa muestra la viuda del cabo Moyano rompiendo en llantos, maldiciendo a los "asesinos" y pidiendo explicaciones a los parlamentarios que firmaron el indulto para los presos políticos, tratando de amedrentar aún más a nuestros compañeros y a todo el que ose luchar contra el Estado. En esta misma línea de agudización de la guerra contra el proletariado, se aprovecha de militarizar aún más las comunidades mapuches y los barrios obreros de todas las regiones del país.

Con el pretexto de proteger a las personas de bien, se llenan los cupos en las escuelas de las fuerzas armadas con mercenarios dispuestos a defender a sangre y fuego las ganancias del capital, pues aún hay seres humanos que no se resignan a vivir su vida esclavizados por el trabajo asalariado.

¡Compañeros!, es nuestro el deber de solidarizar y ser cómplices de todos aquellos que rompen la paz del capital y el Estado. Si nuestros compañeros son o no culpables es algo que no nos preocupa en lo absoluto, eso se lo dejamos a las instituciones de la sociedad del espectáculo y a la izquierda burguesa que se orina ante las imbéciles palabras de un Chávez u otro milico izquierdista de turno, que no dudan en conciliar con la clase dominante y al mismo tiempo acribillar al proletariado insurrecto. Tal como Allende lo hizo ayer contra los compañeros de la VOP (Vanguardia Organizada del Pueblo) y rebeldes anónimos en los Cordones Industriales.

De todas formas sabemos que para esta sociedad nuestros compañeros no son inocentes, pues lucharon contra la explotación y el dominio a costa de sus vidas, y pese a todo lo que sufrieron siguen con la esperanza intacta.

Sólo de nuestra acción espontánea, cómplice y organizada depende que no sean asesinados por algún escuadrón de la muerte o sean apresados por los perros legales de la burguesía. Y a todos los intelectuales bienpensantes, que los llaman a aparecer y dar la cara (es decir a entregarse), les decimos que ellos no son estúpidos, nunca confiarán ni se darán la mano con los verdugos.


Compañeros Aliste, Fuentevilla, Villarroel y Gutiérrez, un abrazo rojo e iconoclasta donde quiera que se encuentren.

Por la destrucción de las cárceles, el Estado y la policía.

Por la Revolución Social

Corran compañeros corran, el viejo mundo los persigue.

domingo, noviembre 11, 2007

¡Solidaridad con los compañeros perseguidos por el Estado!


Declaración Pública
Frente a la embestida represiva que se ha desatado contra cuatro de nuestros compañeros, ex prisioneros políticos, luchadores anticapitalistas, nosotros declaramos lo siguiente:
El lobo se desata y grita pidiendo sangre. El Estado necesita tapar los hoyos por donde se dibuja clara la miseria, la explotación de millones y los ataques cotidianos a la dignidad popular. Si, esto es una operación comunicacional del Estado que pretende al menos dos cosas: Mostrarse eficientes y rápidos para resolver un “problema”. El bote les hace agua y quieren que con esta musiquita se pongan los payasos a bailar y los medios de “información” se orquesta una operación exitosa que de paso siga en la línea de estigmatizar la resistencia anticapitalista. Luego de tantos fracasos y fiascos el Ministerio del Interior necesita aparecer resolviendo algo.


Lo otro y como consecuencia de esto, preparar a la “opinión pública” en la línea de aceptar el aniquilamiento y la represión contra quienes luchan. Desde esas mismas oficinas y con los mismos personajes se preparó mediáticamente la puesta en escena que terminó con la ejecución de combatientes populares.


Ariel y Norma fueron dos de los nuestros victimas de tales maniobras. No podemos dejar de señalar que además de Belisario Velasco, ideólogo y ejecutor de esta estrategia, aparece aquí el fiscal militar Reveco, involucrado en el proceso de los Hermanos Vergara. Hasta ahora no han mostrado ni una prueba seria que involucre a nuestros compañeros, pero la sentencia ya está dictada. Así es como funciona esta democracia, expeditiva a la hora de reprimir a los anticapitalistas y encubridora cuando se trata de proteger a los criminales agentes del Estado.


Este mismo estado avala y organiza allanamientos violentos. Los familiares y amigos de nuestros compañeros han sufrido estos allanamientos y diversas formas de hostigamiento. Más aún, la ofensiva se prolonga hasta territorio Mapuche. La tierra mapuche sufre desde hace años de la militarización y control extendido. Esta ocupación militar se expresa hoy con varios allanamientos en contra de comunidades mapuche, allanamientos violentos y vejatorios que solo persiguen atentar contra la dignidad y libertad de un pueblo digno y libre.


Diremos alto y fuerte lo que sabemos de ellos, nuestros compañeros. Han sido destacados militantes y luchadores antcapitalistas, presentes en mil luchas. No lo han ocultado y lo han vivido con transparencia. Han vivido la experiencia de la tortura y la prisión, no los han doblegado. No los han domesticado y esto es inaceptable para los dueños del capital y un orgullo para los del mundo popular y del trabajo.


Es por esto que declaramos nuestra solidaridad y nuestra preocupación. Carabineros y el Ministerio del Interior lo han anunciado, han aullado como lobos sedientos de sangre. Denunciamos el sentido primero de esta campaña comunicacional y los hacemos con fuerza. Para nosotros Belisario y Bernales pretenden asesinar a nuestros compañeros y enviar así una señal clara a los anticapitalistas; “no se duerman porque los vamos a aniquilar”.


Por último decimos, tenemos voz y convicciones, si quieren conocer las motivaciones, razones, sueños, ganas y quehacer de los subversivos, tenemos que ser nosotros quienes hablemos y no los papagayos de siempre, coro de yanaconas, domesticados y serviles del capital. Tenemos nuestras voces , tenemos nuestras razones, nuestra solidaridad con todos los que luchan.


No al plan de aniquilamiento de Velasco y Bernales.


Solidaridad activa con los luchadores anticapitalistas.


Ni una lucha sin solidaridad.


Con todas nuestras ideas, todas nuestras luchas, todos nuestros sueños.


Ex prisioneros políticos y familiares de luchadores populares.


Luchadores anticapitalistas ex prisioneros subversivos. Familiares de ex prisioneros subversivos.


Noviembre 6 de 2007

domingo, septiembre 23, 2007

JORNADA INTERNACIONAL POR REVOLUCIONARIOS PRESOS




Gabriel Pombo en huelga de hambre.


29 de Septiembre. Día internacional de solidaridad




Comunicado del compañero prisionero en Alemania Gabriel Pombo da Silva


Querid@s compañer@s, Dado que concibo la Solidaridad como un acto reciproco de Apoyo Mutuo entre revolucionari@s y rebeldes sociales y no como una división de actividades y tareas entre un público pasivo y espectador y otro activo y militante, me sumo a las jornadas de Solidaridad Internacional con una Huelga de Hambre del 16 al 29 de Septiembre; suscribiendo de este modo la propuesto de l@s compañer@s del exterior y lo escrito por el compañero Marco Camenisch en su comunicado de la A a la Z. Puesto que en estas circunstancias de aislamiento y exterminio lo único que tenemos para combatir son nuestros Ideales y nuestros cuerpos ponémos ambos en movimiento y acción para demostrarle al Estado socialfascista que ellos y sólo ellos son los terroristas.


Adelante y animos compañer@s!!


Sumaros al placer de la agitación y la subversión!! !


Ni “delegad@s” ni delegamos; acción directa y revolución social!!


Viva la Anarquia!!


Gabriel Pombo da Silva


Centro de Exterminio Aachen


14 Septiembre 2007







Comunicado (en italiano) del compañero Marco Camenish






comunicato in italiano sullo sciopero di Marco Camenish


Dal 16 al 29/9/07 voglio contribuire, come prigioniero rivoluzionario verde anarchico, con un’altra iniziativa simbolica (sciopero della fame) alla mobilitazione internazionale in solidarietà con i rivoluzionari anarchici José e Gabriel provenienti dallo Stato spagnolo e con tutte/i le/i prigioniere/i in lotta del 29 settembre davanti alle galere a Rheinbach ed Aachen in Germania, voglio riconfermare la mia solidarietà con tutte/i le/i prigioniere/i in lotta ed anzitutto con le/i prigioniere/i rivoluzionari/e e con tutta la gente che R/esiste. Maggiori info sull’iniziativa in Germania e sui processi e sulle lotte in carcere dei suddetti compagni dovrebbero essere reperibili sul sito www.escapeintorebellion.info. Ovviamente quest’iniziativa é parte della lotta socialrivoluzionaria internazionalista oltre ogni differenza di tendenza contro un terrorismo repressivo sempre più acuto, assassino, spettacolare e bugiardo (come la campagna contro la RAF in Germania). È anche una lotta comune tra dentro e fuori per la liberazione delle prigioniere rivoluzionarie e dei prigionieri rivoluzionari, delle/dei prigioniere/i malate/i, con detenzione lunga, delle bambine e dei bambini (per esempio palestinesi) e delle donne in galera, contro l’isolamento e la tortura. Vuol dire anche lotta contro la pena di morte, poiché tutto, come anche la galera, la detenzione, l’esclusione e la persecuzione (per esempio in Svizzera la politica dell’abolizione delle persone straniere e dell’asilo, politica di forte natura nazifascista e razzista) sono vere e proprie forme istituzionalizzate di tortura, pena di morte e stragiste del terrorismo di Stato come parte della guerra imperialista generalizzata verso l’interno e l’esterno. Questa lotta ovviamente può essere concepita solo come i primi passi verso l’abolizione di tutte le galere, d’ogni dominio e sfruttamento, e deve essere rivoluzionaria e radicale, mentre i singoli riferimenti a questi passi ed obiettivi parziali sono di natura riformista, come lo è anche il riferimento parziale alle “conquiste” delle lotte dal basso e della civilizzazione, come per esempio le costituzioni, i diritti dell’uomo, il pacifismo… Se poi costituiscono riferimento devono in ogni modo essere considerati mezzi, metodi ed obiettivi puramente tattici e non strategici. Impegnarsi, per es., per i “diritti” dell’uomo ed altri “diritti” nei termini di lotte ed obiettivi strategici, significa di non avere nemmeno letto bene questi “regolamenti” della civilizzazione e del capitale, poiché già solo i loro primi e più importanti punti come „il diritto alla vita“ o „il divieto del lavoro coatto“ si rivelano a priori, con le loro eccezioni, vale a dire niente più diritto alla vita in caso d’insurrezione o evasione della persona detenuta e niente più divieto di lavoro coatto per i “rei condannati”, come strumenti esangui di legittimazione del dominio e dello sfruttamento sempre a disposizione di ogni opportunismo ed arbitrarietà dei potenti e padroni di turno. In questa lotta dobbiamo anche sempre ed urgentemente affrontare criticamente la questione fondamentale della civilizzazione rappresentata dalla ferrea unità indissolubile tra guerra, tecnologia e sfruttamento. Quest’unità con tutte le sue espressioni ed i suoi mezzi come il terrorismo, lo Stato, l’autoritarismo, il colonialismo, l’imperialismo, il controllo, il patriarcato, l’antropocentrismo, il sessismo, il razzismo, ecc., può essere contrastato, dissolto ed infine abolito solo nel suo insieme. Perché solo così é possibile fermare la distruzione capillare e complessiva della vita, delle basi della vita e dell’intero pianeta da lei causata, e di creare lo spazio per la sopravvivenza, la vita e la ricostruzione di società umane che non sono caratterizzate in modo indelebile e basilare dall’oppressione e dallo sfruttamento. Processi e situazioni, che ci spacciano come “progresso” ed anche noi ce li confondiamo spesso e massicciamente con „emancipazione“. Ma tutte le espressioni ed ogni processo della civilizzazione e della tecnologia sono al massimo emancipazione apparente e sempre e in ogni caso, con evidenza sempre più forte e brutale solo coazione, coazione al conformismo, all’inabilitazione, alla dipendenza ed al controllo. È la via verso la distruzione generalizzata e totale del pianeta, vale a dire l’autodistruzione! Non dimentichiamo mai quello che i padroni vogliono continuamente farci dimenticare: Potere sulla vita altrui, su altre vite e sulla natura é schiavitù e dominio! Libertà è potere su se stesse/i e noi ed ogni altro essere abbiamo ricevuto il dono originale di una vita impavida, indomabile e selvaggia!


L’unico modo per riconquistarci la libertà é di lottare per la libertà di tutti gli esseri!!!


marco camenisch, settembre 07,


dal cristiano, sociale e democratico lager per i lavori forzati conforme ai diritti dell’uomo Pöschwitz, Regensdorf, Svizzera

11 DE SEPTIEMBRE: BARRICADAS Y SUBVERSION







11 DE SEPTIEMBRE: BARRICADAS Y SUBVERSION

Y una vez más llegó un 11 de septiembre, día que la burguesía en chile consagra a la buena memoria ciudadana, a los actos llorosos y respetuosos con la autoridad para recordar el golpe militar de 1973, y a pedir olvido y perdón: es decir, que el proletariado perdone a los asesinos y torturadores del Estado, y olvide a sus caídos en la guerra social. Este 11 de septiembre había sido "ejemplar" para ellos: al final en la marcha del domingo 9 no hubo grandes disturbios (claro que hubo luchas y descontrol, pero fue totalmente ocultado) y el mismo 11 en el centro fue relativamente tranquilo. La prensa maldita se regocijaba por ello, negando todas las barricadas que en los días previos habían ardido regularmente en los campus universitarios y en las poblaciones. Los periodistas ya ni siquiera pedían que esta fecha fuera una jornada de reflexión por el quiebre de su amada democracia. Pero en la noche las turbas proletarias salieron a las calles de Santiago y varias ciudades y las iluminaron con las barricadas, saquearon cuanto negocio estuvo a su alcance, incendiaron vehículos y hasta colegios, y se enfrentaron a balazos con las fuerzas policiales del Estado, los mismos policías que reventaron a balazos al compañero Rodrigo Cisterna, o que en la noche del 11 de septiembre de 1998 mataron por la espalda a la compañera Claudia López. Esa noche la prensa ya no podía seguir cantando su gozo, y se dedicó a maldecir a los exaltados, a condenar la falta de demandas y consignas claras, y a pedir mano dura contra la violencia. Pero cual sería el espanto de todos los capitalistas, sus voceros y sus partidos, cuando no era un proletario el que moría desangrado una vez más, sino un maldito policía.
Tras el estupor de las imágenes por los helicópteros llegando ininterrumpidamente con pacos heridos al hospital de dicha institución, y la confirmación recién en la mañana siguiente del paco muerto (¡que había fallecido horas antes!) se organizó la campaña mediática masiva de rigor, para que todos nos compadeciéramos por el policía-hombre de familia-trabajador-muerto. ¡Un policía! ¿Acaso la prensa dijo una palabra para condenar a los asesinos de Claudia López, Daniel Menco, Alex Lemún y tantos otros caídos? Por supuesto que no, y no es que esperemos nada de nuestros enemigos, pero su cinismo y sus mentiras no tienen límites. Al fin y al cabo, los incontrolados que salen armados a la calle y disparan en la noche contra los policías y los periodistas, tienen la claridad de afirmarse contra los enemigos de la humanidad en la práctica, sin quizá ninguna claridad teórico-programática, ni organizativa, pero con la certeza de que la propiedad privada materializada en los almacenes y negocios, que derrochan productos frente a los que nada tienen, los colegios que por más que los maquillen, no son más que meras cárceles donde se encierra a los niños y jóvenes proletarios para que no incomoden en las esquinas, y en fin todo lo que representa la mierda actual, debe ser atacado. Y han aprendido nítidamente la lección que hemos apreciado en motines en otras partes del mundo, de que las mercancías que no se pueden robar, simplemente deben ser destruidas. La prensa trata a la juventud proletaria y a los elementos más explosivos de nuestra clase social, de lumpen, de escoria, de inconscientes; la policía los hostiga y los reprime todos los días; los profesores los castigan; los comerciantes los desprecian, ¿y quieren respeto a la propiedad, a la escuela, a la prensa y a la policía? Ni que fueran siervos voluntarios, como esos buenos ciudadanos que sudan por un trabajo asalariado y sólo enriquecen a los burgueses con sus afanes de cada día, y luego se horrorizan cuando una piedra parte de la mano de un proletario. O cuando las armas ya no son monopolio del Estado y el capital.
A todos los curas y pastores que quieren educar para la paz, es decir, para el conformismo con la esclavitud actual, no se olviden que la rebelión surge de las entrañas de la miseria que genera el capitalismo, y que los seres humanos no somos borregos. Ya vendrán las protestas en que hasta sus templos arderán en la noche. Y a todos los que lloran al policía muerto, les aclaramos que sus perros amaestrados -que no son animales salvajes, sino mascotas programadas- son nuestros enemigos. La prensa tiene tan corta memoria que vomitaba que el policía "mártir" era el primero muerto en democracia (!?) ¡Hasta ellos se olvidan de sus lacayos caídos! Y a todos los "revolucionarios" y "libertarios" reformistas que se afligen porque los disturbios no tienen una perspectiva clara, o porque sólo los lumpen salen a la calle, o no respetan a los honrados pequeños comerciantes, o atacan a las escuelas e incendian los autos (¡un símbolo de las revueltas que hoy se propagan por el mundo!), o incluso son tan despreciables que lamentan la muerte de un paco, a ellos les decimos que tengan cuidado con sus palabras, porque cada vez más se nota que son nuestros enemigos, que están del otro lado de la barricada, y que lo que hay que hacer es cortarles sus lenguas ponzoñosas, que solo tratan de envenenar a los explotados y son inofensivas contra los explotadores. Cuando en las barricadas de las poblaciones, los revoltosos se alegraban al saber que había muerto un policía, y se confirmaba ese sabio dicho de que el único paco bueno es el paco muerto, ahí estaba afirmándose la conciencia de clase.


Al día siguiente de la violenta jornada de protesta, la televisión mostraba a señoras furiosas que clamaban contra los saqueos, dueños de tiendas o simples vecinas, pidiendo a gritos que salga el ejército a las calles, para imponer el orden. Tengan cuidado, señoras. No vaya a ser que el proletariado internacional siga en ascenso con la lucha, y se afirme como el partido mundial de la revolución comunista. Entonces verán a otro ejército en las calles: a hombres y mujeres constituidos en el proletariado en armas, para extender aún más los saqueos y los disturbios, imponiendo para siempre la dictadura de las necesidades humanas.

¡LA REVUELTA ES REPRODUCIBLE Y CONTAGIOSA!
¡POR EL COMUNISMO Y LA ANARQUIA!
¡POR LA COMPAÑERA CLAUDIA LOPEZ Y TODOS LOS CAIDOS: NUESTRA JUSTICIA SERA LA VENGANZA!



Proletarios Incontrolados











Manuscrito encontrado en una barricada


11 de Septiembre: Día de lucha proletaria contra el terrorismo de Estado


La rabia proletaria una vez más se mostró este 11 de septiembre, multiplicando por todos lados la revuelta, con saqueos, destrucción de la propiedad privada, barricadas y enfrentamientos armados con la policía.



Una vez más se mostraron las contradicciones de este mundo, evidenciando con claridad que el proletariado siente rabia, odio y por sobre todo, que no encuentra una mejor forma de descargar su malestar a la vida de miserias a la que es arrojado por la burguesía, que lanzando piedras, balas y encendiendo barricadas, quizás sea cuestionable el hecho de que esta rabia no tenga un grado de consciencia o que no se organice de mejor forma, pero también esta manera de actuar al margen de partidos, sindicatos y de cualquier burocracia, es lo que hace temer a la burguesía, ya que es mucho más difícil introducir calmantes a una rabia que desborda y se vuelve incontrolable.



Este 11 de septiembre no sorprendió a nadie, ya que desde muchos años este mes ha sido un momento no solo de recuerdo sino de intensificación de la lucha, de las ideas, de las prácticas. Solamente sorprendió a los que alienados en los cómodos sofás de sus casas y oficinas, ven el desarrollo de los acontecimientos al margen de la realidad. Y la realidad es que Septiembre, lo quieran o no, será un mes de revuelta, un mes de memoria histórica, un mes de subversión, un mes en donde la juventud insurrecta, esa que no distingue en edades y que esta al margen de la política, sale a la calle, a recordar a todos los caídos, a destruir un pedazo, aunque sea mínimo de este mundo, a recuperar su vida, porque aunque la clase política diga lo contrario, la revuelta y las explosiones relámpago del proletariado les devuelven por un instante su vida, teniendo el control de esta en sus propias manos, revelando a grandes rasgos la guerra que existe entre clases, esa guerra que se da a diario.



A nadie puede sorprender el deleite con que los revoltosos celebraron la muerte del sucio policía, cosa que año tras año se espera, ajusticiado con un certero balazo en la cabeza en la población “La Estrella” en pudahuel sur, dándole, aunque lo callen los medios, una muerte inmediata, porque según las primeras informaciones dadas por los medios burgueses, este ya habría sido dado por muerto, cosa que luego se desmintió, pero era solo cosa de minutos, ya que la bala, fue letal, como no reír con la muerte de quien cotidianamente te oprime o quien te arroja al submundo de la pastabase y ahora es ese gran momento.



Esta muerte para nosotros, no representa un simple fallecimiento, sino la venganza y el ajuste de cuenta (por el momento), por tantos compañeros anónimos y no, que han dado la vida en combate y a los cuales el destino les ha hecho una mala jugada. Esa bala no fue disparada solamente por quien apretó el gatillo sino por todos los asesinados por los pacos, Claudia López, Rodrigo Cisterna, Daniel Menco, Cristian Castillo, y un sin fin de etcéteras. Esa bala seguirá ajusticiando y poniendo las cuentas claras en esta extensa guerra social.



Nuevamente las calles de muchas poblaciones se mostraron rebelde con un fuego incandescente, en las cuales el accionar de los pacos se vio sobrepasado por la rabia incontrolada de los manifestantes, quienes haciendo uso de sus armas de fuego de alto y bajo calibre, hicieron retroceder al enemigo y a más de alguno lo dejaron con un gran susto o una buena herida, la jornada se saldo con más de 40 pacos heridos, de menor y mayor gravedad y con más de 300 detenidos, muchos de los cuales son menores de edad o que no superan los 20 años, este hecho puntual, es lo que a la burguesía y los medios de comunicación les llama la atención, hablando de estos jóvenes, como desadaptados, delincuentes, vándalos sin perspectivas políticas, diciendo que ellos no vivieron la dictadura o no estuvieron en el golpe del 73’, como si la rabia y la miseria fuera cosa de los 80’ y no fuera la misma desdicha que nos obligan a vivir hoy, como si hoy no fuera la misma esclavitud que nos entrega el trabajo y no fuera la misma sociedad esclavista que controla cada paso que damos. Quien crea que la democracia es algo distinto a la dictadura, esta equivocado, esta es solo una falsa dicotomía para hacernos creer que este es lejos el mejor de los mundos posibles, ya que tanto la dictadura y la democracia son solo una muestra mas de las dos caras de la misma moneda: La tiranía capitalista contra la humanidad explotada.



En definitiva, los tiempos no han cambiado, sigue existiendo una nefasta dictadura, eso si, sin botas militares, sin violencia obtusa, sino una dictadura con la más atroz violencia que asesina en nuestra cotidianidad, en las escuelas, en las esquinas con drogas y ante todo en las condiciones que nos imponen en el vivir, esa es la dictadura del Capital.



Es posible que estos jóvenes no tengan una tendencia política clara, es mas, deben odiar la política, pero si son los que año tras año, salen a encender barricadas y enfrentarse con la policía. Nosotros no hacemos diferencia entre conscientes o no, porque en la calle nos hermanamos en la lucha y es ahí donde se materializa el cambio en las relaciones sociales, donde la barricada separa las clases, por un lado, periodistas y policías, sirviendo al orden democrático y por otro jóvenes de todas las edades dándole duro a la policía y para nosotros no existe algo más hermoso que eso.



Si hablamos de la violencia en las poblaciones con tanta naturalidad, no es porque esta solo ocurra en ese lugar, sino porque allí se concentra en gran parte, en donde la mayoría de los jóvenes no tiene ninguna posibilidad en este mundo, donde sus “despreciables” vidas son un número en la escala de la competición del mercado capitalista, donde su condición de vida solo les entrega robar, drogarse o matarse en el trabajo asalariado y esa es la única verdad.



Una vez más quedo demostrado que la rabia y la rebeldía, se hace presente en esta fecha y que la juventud combatiente, esa que barre con las ideologías y las teorías añejas, muestra su clara decisión de combatir y pelear y eso es lo que el poder teme, que todos los pequeños signos de insatisfacción, de los cuales no se puede negar la existencia, puedan reconocerse en un proyecto insurreccional, es por eso que el Estado sabe de sobre manera, que esas pequeñas manifestaciones de rabia y odio que generan pequeñas rupturas con lo existente, como es el 11 de septiembre o el día del joven combatiente, hacen vislumbrar el camino a recorrer, sin concesiones, sin lisonjas, sin partidos ni sindicatos.



Al fin lo que más asusta al poder es, por un lado, la existencia de hombres y mujeres que frente a la paz social y a la aparente falta de critica al Estado y al Capital, haya todavía algunos hablando de insurrección como posible inicio de una revolución que ponga fin a la tiranía de la autoridad y de la mercancía, por otro, todos los individuos anónimos que cometen miles y miles de acciones de ataque contra las estructuras del dominio y la explotación.






Por todos los proletarios caídos.¡Revolución social!



Nuestra justicia será la venganza de clase.